Il dolce far niente
Artistas
Pilar Vargas
Javier Choque
Mauricio Ojeda
Curaduría
María Fernanda Mora del Río
El taller
Fecha
11/2022
La multitud es su elemento, como el aire para los pájaros y el agua para los peces. Su pasión y su profesión le llevan a hacerse una sola carne con la multtud. Para el perfecto Flâneur, para el observador apasionado, es una alegría inmensa establecer su morada en le corazón de la multitud, entre el flujo y el reflujo del movimiento, en medio de lo fugitivo y lo infinito. Estar lejos del hogar y aún así sentirse en casa en cualquier parte, contemplar el mundo, estar en el centro del mundo, Y sin embargo pasar inadvertido.
Fragmento de El pintor de la vida moderna, charles Baudelaire, 1863.
Los recorridos emprendidos por Pilar Vargas, Javier Choque y Mauricio Ojeda coleccionan imágenes de la urbe y sus alrededores, registran las formas en que la ciudad se muestra como organismo vivo (así lo menciona uno de ellos) que está en constante transformación. A modo de Flâneurs contemporáneos, estos tres pintores se dedican a deambular por la ciudad caminando o en bicicleta, emplean horas en el ejercicio de la contemplación del paisaje urbano y rural capitalino. En contra del ritmo acelerado de la vida de la ciudad eligen la deriva como una forma de vida y camino de creación.
Por medio de fotografías que se convierten en apuntes para hacer pintura , logran condensar en manchas y pinceladas lanzadas al viento las experiencias de sus peregrinajes. Estos tres paseantes observan detenidamente lo bello y lo hostil de Bogotá. Cada uno concentra su mirada en diferentes problemáticas: Vargas por ejemplo, reflexiona con nostalgia sobre como los paisajes naturales y cuerpos de agua de la ciudad tienden a desaparecer; inmortalizando el paisaje del antropoceno (una era geológica ligada a las consecuencias del calentamiento global). Choque, por su parte, fija su mirada en los personajes invisivilizados de la ciudad a quienes considera los agentes reales de la transformación de la sociedad, así, busca enaltecerlos y situarlos como los agentes modificadores de la urbe. Ojeda, es un devoto de la arquitectura y la memoria, sus intereses están relacionados con las ruinas del paisaje urbano, gracias a la pintura conserva historias y lugares condenados a la extincíón debidoa problemáticas sociales o la influencia fatídica del desarrollo.
En una época como la que vivimos , la invitación de estos tres pintores a observar la ciudad mediante sus ejrecicios de contemplación reuslta subversiva, hacen pensar que a veces hay detalles y personajes del lugar que habitamos día a día que pasan totalmente inadvertidos ante nosotros. De esta manera, la exposición Il dolce far niente les invita a dedicarse a los placeres de la pulsión escópica.
María Fernanda Mora del Río